OKi Von: Surfero Imperial

OKi Von: Surfero Imperial

Óscar, o como muchos le conocemos “Oki” es un personaje mítico en Malasaña, tanto por los años que llevamos viéndolo en La Vía Láctea como por sus carteles, murales o actuaciones como batería en infinidad de grupos de Rock & Roll. Hablamos con él sobre música, ilustración y la evolución del barrio.

Has pintado la fachada del Weirdo, el interior del Mongo, ¿qué más locales has pintado?
Del Mongo pinté la puerta de los baños y una ventana que han tenido que tapar… En el Rock Palace pinté en su día y luego lo taparon… En Chopper Monster. En La Vía Láctea, como llevo 20 años aquí trabajando he hecho cosas por dentro… En el No Fun… La barra del Tupperware en el 95 (y todavía se mantiene!)…

Vamos que medio barrio es tuyo.
Nono, me gana Toño Camuñas.

¿Cómo decides dedicarte a este formato?
Yo empecé en papel, como todo el mundo, pero cuando estas en la música siempre hay alguien que tiene un bar y te dice -píntame una pared-.
La gente cree que si puedes hacerlo en papel puedes hacerlo en la pared, y así han surgido muchos murales, otros a altas horas de la noche y he tenido que pintar “to tajao”, pero guay porque casi todo lo he hecho para colegas.
No es el formato ideal porque siempre hay gente mirando y no te concentras igual; se trabaja mejor tranquilo en casa, o como el del Weirdo, que lo hicimos el Brato y yo en verano por la tarde y no había nadie. Así que puede decirse que no me siento especialmente orgulloso de ninguno.

Pieza del Oki en el Weirdo

 ¿Cuál es el mural que recuerdas con más cariño?
Con más cariño no sé pero el más friki es uno que hice para el “Manivela” un bar que estaba por detrás de Ventas. Era un sitio donde iban los de Burning y lo llevaba el primo de un colega. Me pidió una cosa muy sencilla, una tipografía que pusiera Manivela. Y un día estoy en casa viendo la tele con mi madre y sale una noticia de que han apuñalado ahí a un tío y sale la fachada a saco. Yo le iba a haber dicho a mi madre -mira mamá, eso lo pinté yo- pero pensé que con esa noticia… al final me callé.

Y con más cariño… quizá el de Chopper Monster, porque mira que tienen colegas que dibujan de puta madre y sin embargo el mío se mantiene, no me lo ha tachado nadie y me hace mucha ilusión siempre que paso y lo veo.

¿Cómo entras en contacto con la cultura lowbrow?
De pequeño me gustaba mucho el cómic Bruguera, Mortadelo y Filemón, y luego más underground: Robert Crumb, Richard Corben, El Víbora, todo lo de terror; veía cosas de Rat Fink, de Mad Magazine y me molaba pero no había mucho en España. Bueno, una Navidad salió un juego de mesa de Mad. Y aunque no era como ahora con Internet, la influencia de cosas americanas llegaba y por colegas, tiendas de cómics, etc ibas consiguiendo cosas.
Pero el lowbrow cuando realmente lo descubrí fue a través de la revista Juxtapoz, que en una tienda de la calle Argensola pillé el segundo número (o el 3, no sé, el de la portada de Robert Williams) y flipé en colores. Información a cascoporro de Coop, Kozik… Y ya me hacía todos los meses peregrinación para pillar la revista, y molaba mucho porque siempre te encontrabas a alguien, como Javier Corcobado (que yo no sabía que había sido campeón de skate). Salía en “Monopatín” el documental de Pedro Temboury, que también ha hecho uno de surf, pero el de monopatín está guay porque habla de todos los pioneros y la historia de Caribbean. El caso que yo lo tenía como rollo “cantante maldito” y cuando lo vi ahí sentado viendo vídeos de skate me transmitió muy buena onda la tienda.
Luego ya cuando las tiendas de cómics empezaron a traerlo ya hablaban menos lowbrow y más street art y me gustaba menos, había perdido un poco la esencia.
Otra revista de la época que también me gustaba mucho comprar era Gearhead, una de San Francisco sobre punk y hot rod.
Ya sobre rollo tiki y pin up molaba mucho Barracudas. Es que fue una época que coincidieron varias revistas muy guays. Y para mí fue genial porque ya había hecho dibujos pero quería evolucionar y estas revistas me aportaron mucha información. Aunque por contra me quedé un poco anulado porque con tanta cosa no terminaba yo de encontrar mi estilo con el que sentirme cómodo.

Oki para Zelators

También has hecho portadas de discos para grupos como Depressin Claim, Zelators… 1, 2,3 responda otra vez
De los Imperial Surfers he hecho casi todo (carteles, portadas..), de la parte gráfica me ocupo yo porque ellos confían plenamente en mí, como tenemos los mismos gustos…
En los 90 hice bastantes a Munster.

cartel para Imperial Surfers

De Munster hemos visto una baraja muy chula
Fue un encargo que me hizo Iñigo, pero no llegó a salir.

Baraja para una exposición en Barcelona en un club de cannabis por Oki

En los últimos años ha habido una oleada de diseñadores de tu estilo: Mik Baró, Rayos X… y algunos como Roberto Argüelles, Raúl Bermúdez o Sergio Mora están vendiendo bastante bien su obra… sin embargo, tú has preferido apostar por el underground, ¿por qué?
En mi caso no sé si se puede decir que forme parte de esta oleada, es verdad que llevo muchísimo tiempo en eso, pero mucha gente que está viviendo ahora de su trabajo es porque se han adaptado bien a las nuevas tecnologías y formatos, y yo reconozco que me he quedado un poco estancado, en parte por cómo se están haciendo las cosas, mucha gente de esta se ha convertido en profesionales, pero yo lo compagino con otras cosas y por factor tiempo y lo vago que soy me va a costar ponerme en ese punto. Por otra parte está la responsabilidad de que te encarguen cosas porque haya demanda y yo los encargos los llevo un poco mal. Necesito mi tiempo y tener libertad para hacer mis cosas. Por eso me gusta más trabajar con colegas, por encargo me da miedo por experiencias que he tenido, bien por negligencia mía bien porque no ha habido buen entendimiento o se han metido demasiadas personas a dirigir.
No es que quiera pintar solo por diversión, pero estoy esperando encontrar ese punto en el que esté muy seguro de mí mismo, o sean cosas que sepa que no me van a dar mucho problema.
Es que ahora mismo no es de la ilustración de lo que vivo.
Yo mi momento lo tuve en los 90, que tuve bastantes encargos y no supe aprovecharlos bien, porque por ejemplo en El Templo del Gato fue cuando empecé a darme a conocer en el mundo underground, con los conciertos que organizaba el Turmix, porque trabajaba ahí y me encargaban muchas cosas para el local. También hice muchas cosas para Record Runner, con Pepe Ugena, para carteles de grupos que encima me molaban mucho. Recuerdo uno que hice para los Dictators, la primera vez que vinieron a España. Los Bum, los Untamed Youth, Man or Astroman… Era la mejor tienda porque tenían mucho gusto, valoraban mucho el diseño. Pepe Ugena ha llegado a irse a San Francisco a encargarle in situ un cartel a Kozik.
Pepe Ugena ha hecho mucho por el Rock & Roll, trajo a los Fleshtones y un montón de grupos importantes. Y por mí porque gracias a él y a lo que me iba enseñando aprendí muchísimo. Y eso que era bastante jincho, porque yo hacía las cosas a boli o a rotring y luego la imprenta hacía maravillas. Fue una época muy guay pero a la vez, muy jodida porque hizo que me perdiera un poco. Yo veía que a poco que hiciera yo el resultado era muy bueno, y encima tenia a mucha gente diciéndome que si que guapo este cartel, que si como mola este otro y venga a chupitos. Moló en el sentido que se me llenaba el ego de artista, ya no solo por los carteles que molaban sino por los grupos a los que se los hacía.

Pues ahora esos carteles valdrán una pasta, como los de Álvaro Pff (Fly Factory)
Álvaro hace un millón de años que lo conozco, de hecho yo vivo en el que fue su piso, y cuando vivía él estuve mil veces de fiesta en esa casa. También trabajó en La Vía Láctea, así que hemos compartido muchas cosas.
Él empezó como diseñador, y para La Vía ha hecho muchos carteles. Álvaro siempre se ha caracterizado por su humor, ser un tío muy cachondo, muy creativo ¡y muy currante!, porque mira que cuando decidió que iba a ir por su cuenta estaba en Disney, pero no le llenaba y se arriesgó en un momento que era muy complicado, pero el tío lo ha hecho de puta madre.
Empezó llevando la gráfica de los Coronas. Que fíjate que yo también hice una portada de las primeras de los Coronas, pero no me quedo muy fino. Y de ahí ya dio el salto a artistas como Bunbury, Coque Malla, Calamaro… 

Por lo que cuentas, tu forma de trabajar es “vieja escuela” total.
Sí, he intentado meterme con Internet, el Photoshop, y no se me da mal pero no me gusta mezclar ilustración y tratamiento digital.
Además me quemé mucho cuando me apunté a un curso de Photoshop y me hicieron todo el lio y acabé en uno de diseño web con el Dreamweaver que no tiene nada que ver y que me hizo perder mucho tiempo.
Si es una cosa que es tu trabajo y que para economizar el tiempo el tema digital puede estar bien, pero en mi caso, como lo hago por gusto, me gusta disfrutar del proceso completo, la técnica…

Yo es que soy muy friki, como me guste algo no me canso. Es como el Rat Fink, que he visto mil ilustraciones y nunca me canso de ese rollo, y tampoco lo hace tanta gente. Al final cuando sabes lo que te gusta te haces un poco sectario y te acabas juntando con gente que tiene tus mismos gustos, ahí es cuando te relajas y no tienes que andar explicando por qué haces esto o lo otro.

Portada para el Fanzine Jukebox

Además del diseño siempre has estado muy a tope con la música: The Gold, Imperial Surfers… ¿Cómo empiezas a tocar la batería?
Por pura casualidad. Tenía un colega jevi que se apuntó a una academia “Música 2000”, en la que se podía beber litros y fumar porros y me dijo que me apuntara a la batería para que pudiéramos montar un grupo. Yo ni me lo había planteado hasta entonces, pero me llamó la atención y me apunté con 15 años y hasta hoy. El profe de batería era un enrollado y así me enganché.
Luego este profe se fue y entró como profe de batería, atiende: el Muelle, que era bastante máquina, se había traído una técnica de EEUU muy guapa, pero ya nos daban la clase de 3 en 3 y dije -quita quita-.
Ya sabía tocar el “Louie Louie” y con eso me daba para montarme un grupo con el jevi y el Ramón, otro colega. Empezamos a buscar peña pero era muy difícil encontrar gente con nuestros mismos gustos, hasta que un día apareció el Carlitos, el hermano de las del Tupperware, el Madklyn, el Picnic, el Bombón…unos míticos de Malasaña. Él daba clase con el guitarra de los Pleasure Fuckers. Surgió porque la Blanca, un día que fuimos al Tupper nos dijo que su hermano tocaba canciones de Link Wray y lo fichamos.

Por esa época ya tocábamos instrumental, Fue la época en la que le hice la portada a los Coronas, a los King Conguitos…

Y ya nos fuimos a la Factoría, en Vallecas, que estaban también Los Elementos, Def con Dos… todo Dios. Nuestro local estaba al lado del de los Pleasure fuckers. Empezamos como trío y pillamos a mi hermano de cantante, pero luego le invitamos a irse porque a veces en los ensayos había cierta tensión. Me jodió un poco porque con un hermano, que os sabéis los gustos… Pero no pasa nada, la historia del Rock & Roll está hecha así: los Hermanos Dave, los Kinks, Patanegra, los Gallagher…
Y cuando se fue mi hermano entró Jimmy de “El Templo del Gato”, que ya era un personaje ilustre en aquella época, porque había tocado con los Fallen Idols (un grupo de Valladolid afincado aquí con José Bruno como batería, que era uno de los mejores baterías de España porque había tocado con Fito y los Fitipaldis, Sex Museum, el bajista de Jimmy Hendrix, Calamaro) con los Nativos (con Josele). Apuntaban maneras pero cantaban en inglés y la discográfica les dijo o en español o nada y este les dijo que a tomar por culo y se fue a los Ángeles 6 años y cuando volvió justo coincidimos en El Templo del Gato en la época que ya no estaba mi hermano y se apuntó él a cantar, y muy guay, sacamos un single con Record Runner y esa fue para mí la mejor época: mis dibujos, el grupo, la droga… se me juntó todo. Era como el Joaquín Sabina del surf.

¿Cuál fue el primer grupo serio con el que tocaste?
Fue una evolución. Empezamos con Los Nitros, Airgam Boys y luego Silver Zombies.
Y entre medias hubo otros proyectos. Porque el surf es muy fácil de tocar. Para aprender a tocar la batería lo mejor es el surf.
Así que siempre he tocado surf pero como también me gustan otros estilos tenía la cosilla de querer tocar otras cosas. Así que participé en cosas como aquel primer y único concierto que toqué con Aerobitch y la lié tan parda…Fue en mi época Pocholo y toqué fatal. Pero le pregunté a Laura y por lo visto no fui el peor, los ha habido peor que yo.
A raíz de ahí fue cuando enganché con Pablo de Carbonas, Eugenio… Ellos venían de Bellas Artes y como sabían que yo dibujaba hice algunas cosas de encargos, sobre todo a medias con Pablo. De hecho la portada de Golden Zombies la hicimos en su casa. Luego hizo la exposición de “Rock & Roll Stravaganzza” que estuvo muy guay porque eran todos super cracks: Mario Riviere… Y gracias a esa exposición salió lo de los Chingaleros, que fue otro grupo que me ha dado mucha gloria (¡como cantante! No como batería).
Con los Chingaleros tuvimos el primer 10”, y el LP.
Ahora estoy con The Gold (con Kurt Baker), con gente de Villaviciosa (porque hace unos años toqué con Godino, que es el hermano de Jaime el de Patrullero Mancuso, grabamos un disco) en un rollo más popero que mis amigos del punk alucinaban.
Es que me mola mucho compaginar. Como cuando estuve con los Hollywood Sinners, una temporada hará 7 u 8 años, viajando a tope, un rollo muy cañero y a la vez los Imperial Surfers, que es mucho más tranquilo y puedes hacer rock & roll salvaje pero sin dejarte la vida.

Imperial Surfers en el Kona Lei

Con los Imperial Surfers hacéis muchas sesiones vermut (de hecho tocasteis en el Kona Lei en una sesión Vermut).
Sí, jaja, y Miguel nos hizo un cóctel especial para la ocasión, el Imperial Surfer, una cosa azul con Blue Tropic… Estaba bueno.
Pues mañana va a hacer en el Tiki Chateau la “Primera reunión surf” que la organiza el fotógrafo Pablo Medrano, que es el tío mas supporter que hay en España del surf, va a todos los conciertos, tiene una página… Así que me pasaré porque aunque no soy tan devoto como ellos, pero a lo tonto llevo toda la vida metido en el surf.
Lo bueno de los Imperial es que es un grupo para todos los públicos y decimos que nos vamos a jubilar tocando (como los Panchos) porque nos llaman para bodas, eventos… Y gusta a todo el mundo, es tranqui…
Yo las sesiones vermut las llevo bien, las que me joden vivo son las sesiones matinales para niños porque trabajo por la noche.
Nos llaman bastante para hacer estas sesiones, y la verdad que las pagan bien. La última ha sido en el Teatro Berlanga y ha molado mucho, así que aunque es una paliza pero merece la pena.

Y encima en los Imperial son todos padres y antes se traían a los niños a todos los conciertos, ahora ya se van haciendo mayores y pasan, además nos han visto tantas veces.. Pero lo han disfrutado mucho.

Hablando de la noche, tú siempre has trabajado en el mundo de la noche.
Sí, desde el 93 que empecé a currar en El Templo del Gato, que por cierto ha cerrado hace poco y me dio bastante pena, porque aunque en los últimos tiempos ya no iba tanto, pero era un garitazo.
Yo antes había currado en hostelería, pero el primero de noche fue El Templo del Gato. Y era la polla, siempre ponían vídeos. En los 6 años que estuvo Jimmy de encargado, en sus viajes a los Ángeles yo creo que pagaba su billete y otro para todo el material que se traía en VHS, revistas, cómics. Material audiovisual que aquí no se había visto en la vida. Películas locas, country (que yo no tenía mucha idea y flipé con lo que me descubría).
Era otra época y se vivía todo de manera muy distinta. Estas cosas no eran fáciles de encontrar en España, así que cuando caía material así en tus manos el subidón era increíble.
Y del Templo del Gato ya salté a Malasaña, porque el Templo estaba fuera de Malasaña pero era como el punto anterior a la Vía Láctea. De hecho yo La Vía la conocía, había venido alguna vez, con 16 años, como hacíamos todos, a La Vía, el Nueva Visión y a lo mejor al Laboratorio, o al Garaje Sónico, porque La Vía Láctea era el bar en el que había estado (cito la famosa foto que todos vimos en su momento) del Kike Turmix con Joe Strummer. El Jimmy, que conocía a los encargados de la Vía, empezó a hacer unas sesiones y los carteles me los encargaron a mí, y ya me acuerdo de venir aquí a tomarla y fue cuando empecé a tener relación de verdad con los de la Vía, gente del dibujo…Y ya en la Navidad del 94 tocamos una Noche Vieja con los Argam Boys, que hay un VHS por ahí de esa noche.
Así que El Templo del Gato y La Vía Láctea eran los dos mejores bares de Rock & Roll de la época (en decoración, originalidad, estructura, los sofás..). Se salían un poco de la norma de lo que había.

Kike Turmix por Oki en el Mongo

Tú que llevas tantos años en Malasaña ¿cómo has vivido la evolución hacia lo que es ahora?
Pues veo que lo que todo el mundo: la globalización, la gentrificación… Da pena porque parece que queda poco para el Rock & Roll, pero no está todo perdido porque todavía quedan muchas cosas en pie que mantienen la esencia de Malasaña, es cuestión de esperar un poco. Yo aquí he visto pasar varios ciclos. Aquí cuando estaban los garageros y entró el indie, la vieja escuela se tiraba de los pelos, y pasó, y no pasó nada, luego vino otra moda y también pasó. Cada vez viene una nueva hornada de chavales que se hacen con el barrio y lo adaptan a su rollo. Todo sea que venga una panda de estudiantes de Bellas Artes que les mole el rock, y volverá, de otra manera pero volverá.

Yo lo que veo en La Vía, no siempre suena rock & roll (cosa que agradezco porque así no vienen los cuatro rockandroleros de pro a pedirme MC5) y vienen los chavales y están a su rollo, y es como cuando antes estaban los rockeros, solo que con su estilo. A mi me mola porque me entero de cosas nuevas.
Es que lo que no es normal es que a un niño le guste lo mismo que a su padre, tienen que revelarse, buscar su propia movida.

Y yo que muchas veces pincho, lo veo como un arma de divulgación, porque de vez en cuando viene algún crío y te pregunta qué es lo que está sonando.
Hubo una época, que estuvo muy flojo Malasaña y venían dos o tres de la vieja escuela y les ponía Angry Samoans… unas sesiones brutales. Levantar una noche depende mucho de la voluntad del pincha. De cómo animas al público, ver sus reacciones y adaptar un poco la música.
Así que con los chavales les pongo lo que les gusta pero de vez en cuando les cuelo algo que a lo mejor de otra manera natural no les hubiese llegado, y te llevas sorpresas, porque en general están receptivos y les mola.
Si te fijas todas las oleadas, cuando ha habido un grupo de gente muy flipada con un estilo y luego ha venido uno posterior les ha parecido una mierda. Y luego se supera. Así que todo es cuestión de tener una buena actitud, de esperar el cambio generacional y los que estamos en esto porque nos gusta intentar apoyarlos.

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