Mata: el Maestro sienta cátedra

Mata: el Maestro sienta cátedra

Coincidiendo con el reciente y merecido homenaje que se le ha rendido en su ciudad natal hablamos con Mata, pionero en España y figura a nivel internacional del graffiti

Mata ¿cómo entras en contacto con esta cultura?
En el año 83 -84 empiezo a tener problemas con los estudios y empiezo a interesarme más por el dibujo. Empiezo a hacer mis propias letras (sin haber visto nada, pero ya me fijaba en logotipos de marcas, de grupos heavies, me llamaba mucho la atención lo que era la letra trabajada. Esto fue mucho antes de saber nada de graffiti ni de hip hop.
Yo lo que hacía mucho era pintar las cajas de cerillas grandes con mi nombre, porque veía a mi madre que hablando por teléfono siempre pintaba sus iniciales AEG (Alfonsa Escobar González, como los electrodomésticos) y las hacía muy guapas, así empecé yo también a hacer mis letras. A partir de ahí empecé hacer más con los rotuladores, ya sabía más lo que me hacía. Había ganado varios concursos con 10,11,
12 y 13 años y empecé a volcarme en ello. Ya haciendo el graduado escolar en Ripollés me acuerdo de que veía algunas cosas que me llamaban la atención, el break que había salido en el 1-2- 3 y veía firmas, que no tenían mucho que ver con el graffiti, pero era una cosa así rebelde y me atraía. Y yo en mi casa ya hacía carteles con siluetas, rellenos, sombreados… Fue cuando me enteré de que había una película que se llamaba “Beat Street” en la que salía gente que bailaba. Y lo asocié a César “el negro” que me lo cruzaba donde la tienda de las alfombras, que se ponían ahí en el hueco, los veía y flipaba. Y me enteré de que había gente que firmaba (porque yo era muy colega de Iñaki), y vino otra peña: el Chema, el Chili, el Whopper, que ya estaban pintando (estaban haciendo lo del robot y la hormiga). Así empecé a hacer mis tonterías.

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Y Manolove y esa gente más flechera, ¿eso cómo fue, fue a la vez?
Sí fue a la vez, es que esto fue una revolución de firmas. En Madrid nos influenció mucho también tener a alguien como MUELLE o al Hombre Rata. Yo cuando empecé a pintar no sabía ni quiénes eran, es más, yo ni siquiera me había fijado en las personas, solo en que se estaba firmando con spray.
Empezamos todos a pintar y unos tiraron por las flechas y otros por el rollo hip hop, pero fue el mismo arranque para todos.
En Madrid fue mucho más grande la revolución de flecheros porque era todo alrededor del Muelle (en las bases de Campamento, Aluche, Carabanchel…) y ahí había una cantidad de flechas impresionantes, pero aquí ya estábamos nosotros pintando graffiti. Fue todo a la vez.
Yo me acuerdo que un colega nuestro, que vivía en Corona Verde (muy amigo del Iñaki) hacía eso y nosotros poníamos letras huecas o power moves o Zulu Nation, porque era lo que habíamos visto y lo que más o menos copiábamos.

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¿Cómo fueron las primeras veces que pintaste?
Las primeras veces que pinto para mí son muy importantes porque yo me lanzo a la calle ya con una firma estudiada, pongo Mata con una flecha y un círculo hacia abajo, dos signos de admiración por los lados, y empiezo a destrozar el barrio.
Yo intentaba hacer el estilo de Nueva York que había visto pero llevaba el espíritu de la flecha y el bombardeo. Me definí en cuanto vi la película y vi números, el tack107… Con “Guerra de Estilos” ya me puse el 33 porque era mi portal, y resulta que por suerte, también era mi distrito. Di en el clavo sin darme cuenta. También agregué una “C” de “centro”. Fue a partir de aquí cuando empecé a disfrutar, porque
ya estaba identificado, ya la peña empezaba a ver graffiti, no una mancha. Ya había gente que también le gustaba y me decían –tú eres el Mata- y con la tontería ya hablabas y te empezabas a juntar con otro escritor o alguien que le molaba.

¿Cómo empezáis a juntaros y a hacer las primeras crews?
Nos empezamos a separar por los estilos, todos éramos bombarderos, y cuando nos dimos cuenta que el estilo americano era lo que nos molaba, lo otro lo respetábamos (es más para nosotros gente como BERO, y Vito y Luca, que también empezó así, eran grandes) pero sentíamos que eran de otro rollo, fue “Beat Street” lo que nos unió porque ya nos dimos cuenta de que no solo era graffiti, también nos gustaba el break, el rap, el chándal y las playeras, (aunque nosotros éramos más punkis). En Móstoles siempre nos ha dado todo igual, somos gente de buen corazón pero podíamos llegar a ser muy punkis. Lo cual nos hizo también reforzar el rollo Móstoles, porque nos juntábamos gente que nos la sudaba todo.

En esa época, ¿cuáles eran los puntos de encuentro o reunión?
En Móstoles la gente se empezó a juntar por el break, porque pintar era (y sigue siendo) ilegal y lo hacíamos para pasar la tarde. Bote que caía en nuestras manos, había que gastarlo.
La referencia era un poco donde estaban los breakers, era donde parábamos todos, gente que igual ni bailaba ni pintaba pero venía con nosotros porque les gustaba y se sentían parte de esa cultura. Eso fue lo que hizo unirnos en los portales, Corona Verde, en la bolera, en Villafontana, en los recreos de los institutos, donde el Simago, por Estoril… Donde estaban los Dynamic Fresh en Iviasa 3, también se bailaba, en el centro también bailaban “César el negro” y unos cuantos que se juntaban con él, que eran un poco macarras, igual te ibas a bailar con ellos y te volvías sin reloj. Por eso la gente paraba más por sus barrios, te dabas un paseo por donde sabías que se bailaba y estabas un rato con unos, luego con otros…
Muy importante fue también donde estaba Nautilus, el Disco Crass y el Gus Gus, que fueron discotecas donde nos dejaron entrar, a pesar de que éramos muy niños, y nos ponían nuestros 3 o 4 temas de break para poder fliparnos.
Así que entre semana íbamos deambulando por ahí buscándonos y los fines de semana íbamos a vacilar bailando, y eso nos motivaba porque por esa época ya empezábamos a tontear con las chicas y ser breaker te daba muchos puntos.

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¿Te acuerdas de las 24h del break?
El que salía en el póster era el Bola, uno de Alcorcón, que era muy colega del Teddy, del Lupi, del Waca, había unos pocos… Para mí fue un día muy importante porque ya estaba en los Rock Force (o eran los Kappa, o los Dynamic Fresh… no me acuerdo. Es que fueron 3 o 4 años muy intensos.)
Yo estaba apuntado y bailaba ese día, pero calentando abajo me pegué una ostia y no pude bailar. Yo que tenía mi sitio donde bailar por el Soto, donde hacía mis fiestas, que por cierto hicimos con los Rock Force que fue la primera y fueron los de Valdemoro, Sindicato del Crimen, DNI…
Fue uno de los días más grandes de todo Madrid porque vinieron grupos de todas partes de Madrid. Y se bailó en el Villa de Móstoles.
Gracias también al Ayuntamiento, que se estaba metiendo en la movida, el Iñaki, el Bolli, el Chema, el Sibis, el Jordi… hicieron un pulpo, que era la lona que iba detrás del escenario. El Charlie, que era el coordinador del Villa de Móstoles era amigo mío me dijo –Mata, se va a hacer esto, tienes que pintar- y nos dieron en la Plaza del Ayuntamiento, donde la fuente de los peces, una pared que pintó el Chema, el Iñaki (que hizo un muñeco de espaldas) y al Javi, al Toño de Villafontana y a mí nos dieron justo el puente del Soto donde pintamos un policía (que lo hice yo), un gorila y el bulldog (que lo hizo el Javi), el Chili hizo unas letras…. Esa fue de las primeras pintadas permitidas, y formó parte de las 24h.
Con lo que sobró de pintura nos fuimos a pintar a Villafontana el muro de los Rock Force, y entre el Lolo, el Jordi, Tino (uno que bailaba conmigo en los DMC Rock), Nacho, Chema, Iñaki y yo pintamos la punki esa amarilla.

Hace poco has entrado en Madrid City Breakers, ¿no?
Sí, y me he ido. Les respeto mucho, pero ha habido cosas que no me han gustado.

Mata, tú siempre has sido de organizar muchas cosas, ¿por qué?
Eso mismo me pregunto yo, -por qué me meto siempre en estas movidas?-. Habrá gente que habrá sacado algo, pero yo no, ni he sacado nada, ni me he lucrado, al revés, me costó el divorcio, he perdido mucho dinero, me ha traído muchos enemigos… Es muy ingrato. Hasta mi madre me lo pregunta. Pero la respuesta es muy sencilla: porque es lo que me gusta, es mi vida, y trato de hacerlo de la manera más honesta posible, sin enchufes ni amiguismos, y sin que nadie se lleve pasta porque sí. Trato de que sea algo justo, aunque a veces me toque ponerme borde. Me ha traído muchos problemas porque ni somos mano de obra barata para los Ayuntamientos ni voy a dejar que los graffiteros destrocen un tema que en realidad es para ayudarlos. Estoy como en medio de la movida, y siempre con mucha presión, pero bueno, ya tengo bastante experiencia. Lo positivo de llevar tantos años es que con dar un toque en una puerta ya te la abren, porque ya me conocen y saben que yo no hago líos, ni a unos ni a otros. Esto también me ha servido para saber quién realmente merece la pena, quien está ahí por interés…

¿Te acuerdas de la fiesta de Casarrubios?
Pues eso fue como en el 89, un concurso en Toledo, en la terraza de una discoteca. Gané el concurso, pero no tengo buen recuerdo, porque la gente no habla de eso, de lo que habla es de la rivalidad con otros escritores. Yo estoy tranquilo porque si algo puedo decir es que nunca, jamás, he tachado a nadie. La historia es que gané el concurso, pero yo no tuve nada que ver, lo eligió la gente.
Cuéntanos alguna que hayas organizado que sí te traiga mejores recuerdos Para mí la mejor sin duda fue cuando vino el SEEN, eso fue una revolución. El tío se vino conmigo, nos fuimos a pintar trenes, cierres… Hay tantas cosas buenas que puedo decir de él, pero me dejó loco porque se vino con una maleta como esta mesa de grande, llena de cosas para regalar: camisetas, pegatinas, sudaderas…pero lo mejor
es que estuvo toda la tarde pintando cosas para la peña, le ponías una tabla y te la pintaba, le ponías una camiseta y lo mismo, todo el mundo estaba como loco. Se portó muy bien, un auténtico grande.

Háblanos de QSC
Era un grupo muy potente pero hubo demasiados tiras y afloja de ambición, disgustos… hasta que se deshizo. Como no vivíamos en el mismo barrio, empezó a haber confusiones entre nosotros, pero nunca se llegaron a hablar. Fue el tiempo en que se juntaron la fiesta de unos, otros con novia, los trabajos… cada uno tenía sus movidas. Nos juntábamos poco y cuando nos juntábamos teníamos problemas dónde pintábamos porque nos tachaban. En Móstoles nos tacharon un par de veces y eso me traía a mí problemas con ellos. Entre eso y que yo veía buena gente pero demasiada ambición, se daban pasos que yo no compartía… se me presentó otra oportunidad de ir a mi bola, porque me salía mucho trabajo de pintar y eso creó envidias… Nos fuimos distanciando. Ellos tiraron más al graffiti puro y yo al comercial, no en el sentido de bajarme los pantalones, sino de que estaba empezando a vivir del spray y me amoldé a la técnica del bote. Dejé un poco de lado las letras. En el 97 salí de estar preso y conocí al Cain, el Loomit… vi lo que estaban haciendo y me di cuenta de que tenía que volver a las letras, los volúmenes.

Claro es que las letras y los volúmenes siempre han sido tu sello, ¿cómo llegas a ello?
En el 97 tengo que hacer una atracción del Parque de Atracciones y una discoteca, la Penélope, aunque tenía mi tienda de tatuajes y graffiti en Asturias, “Free Style” y bajo a aquí y me dicen que el Morse ha abierto una tienda con el Mast en Fuenlabrada y que vaya a verla, voy y veo que tienen una carta increíble de colores. El Morse me enseña cosas de Cain, el Loomit, y veía en ellos todo muy limpio, muy perfeccionista.
Siempre he admirado a quien puede poder hacer lo que quiera con un bote, para mi es lo más del graffiti, y pensé que debía tirar por ahí. Mi sorpresa es que la tienda se llamaba Free Style, que lo yo había registrado hacía años. Yo antes de entrar preso le di una tarjeta al Chema y le enseñé a tatuar, porque le hice un tatuaje a Amparo y me preguntó si Chema se podía venir a verlo porque quería aprender a tatuar; a mí no me importó y al terminar le di la tarjeta de la tienda, con lo cual cuando vengo y vi esto pensé que tenía que ponerme las pilas. Yo venía de Medellín, de pasar mil: intento de secuestro, me intentaron matar un par de veces… y esto era una tontería comparado pero a su vez otra historia más. Así que me puse a tope, en un año me hice más de 200 bocetos en 3D, todos los días hacía un boceto y si no, estaba pintando. Fue cuando arrasé con el 33. Vi lo que estaba pasando en Móstoles, había malos rollos, gente que se tachaba, pero a la vez había mucho talento y pensé que alguien debía hacer algo, poner un poco de orden, y me metí en el Certamen. Para el Certamen sabía que iba a venir gente de fuera y que tenía que tener un buen cartel, con buenas letras, así que empecé a aplicarme con el 3D, para poder decir “este cartel lo he hecho yo”.
Se me juntó todo, querer organizar las cosas, promover para pintar y que los de fuera apoyaran lo nuestro. Tengo que dar las gracias porque mucha gente vino, no cobraron nada, se quedaron en mi casa para que no tuviéramos que pagar alojamientos y hacer gasto, y cualquiera de los que vinieron han sido muy grandes. Toda esta movida me obligó a ponerme las pilas para estar a la altura, darle fuerte al 3D, y cuando vi que ya tenía controlado el rollo pensé –ahora es cuando te toca definir tu estilo- porque para mí lo importante en esto es darle bien al bote para hacer lo que me pida el cliente y poder vivir de ello, porque es mi vida y para que no me falte. Así que llevo desde el año 2000 con el 3D, intentando sacar el estilo de Móstoles pero actualizándolo también.

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Estas subiendo muchos bocetos
Sí, pero casi todos son del año pasado. Desde que pinté con Ed-Mun. Ed-Mun vino a pintar conmigo el año pasado unos días, es el de los FX, un chaval brasileño que hace unos 3D perfectos. Estuvo una semana en mi casa, él boceteando y yo haciendo las letras, y hablamos mucho, le dije que tenía que volar y le enseñé a tallar (porque yo en realidad soy protésico dental) y él se fue muy agradecido, por haberle hablado claramente. A su vez, a mi él me ayudó mucho también, estar con él me vino muy bien, porque yo tengo muchos problemas de gente que me quiere mal. Yo nunca he fallado a nadie, pero luego en realidad la gente con la que puedo contar es poca. Él se dio cuenta de eso, de que a pesar de que había gente que le había dicho que yo en España era “un capo de esto” luego no tenía apoyo, y me dijo que a él le pasaba igual, que a pesar de que por redes sociales lo peta, en su barrio no le quería nadie, y eso muchas veces es por envidias, porque hay gente que no quiere que pintes. Y yo entendía lo que me decía, pero me cuesta asimilarlo.
Eso es un tema que siempre hemos hablado con la gente del graffiti, que hay mucha competitividad entre los escritores, pero insana.
Pues imagínate lo que llevo yo en la mochila. Gente que no me puede ni ver pero se ha enterado de que iba a pintar por Móstoles y me ha dicho que también querían pintar conmigo, o gente que me ha pedido venirse para aprender y luego me han hecho feos.
Ya, es que somos muy de criticar pero “desde nuestro sofá”. Rajar de lo que hace otro, pero por envidia en realidad, decir –mira este que está haciendo tal, cuando en realidad tú no has hecho nada por salir y buscarte la vida. Es que mucha gente piensa que por ser de la vieja escuela y de Móstoles ya tienen un status, y no. Yo lo que tengo es porque no he parado de buscarme la vida, y currar, aguantando el frío, calor, noches…Todo lo que haya aguantado, y todo también por amor a esto, porque a mí no me pagan tanto. Y yo soy autónomo, eso significa que soy mi oficina, mi secretaria, mi marketing y todo, y nadie se imagina lo jodido que es, que para que entren a lo mejor 1000€ en casa lo que te lo tienes que currar. Yo no voy a un curro y ya, yo sigo en mi casa, me acuesto todas las noches tarde haciendo bocetos, y por eso ahora estoy recogiendo lo que he sembrado, pero hay mucha gente que ha estado todo el día en el parque fumando porros y ahora que les toca recoger no les gusta lo que han sembrado. Yo jamás he repetido una pieza, y si mañana voy a pintar (aunque sea por hobby) esta noche me hago el boceto, si no, no pinto. Hay que tener una disciplina, que es la que te lleva a superarte y a llegar a algo. Mi concepto es que si me meto en algo es para hacerlo bien y si no, no lo hago.

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Volviendo al tema de Móstoles, siempre comentamos que hay muchísimo talento, gente haciendo cosas muy buenas y mucha variedad (ha habido breakers, escritores, tatuadores.) Sin embargo, muchos no terminan de despegar y no entendemos por qué.
Uno de los problemas de Móstoles son las puñaladas por la espalda y la competitividad mala y poco apoyo. No hay crews ni unidad. Y la unidad es muy importante para hacer fuerza, y eso es lo que está fallando aquí. Cada uno va a su bola, o muchas veces si hay alguien que pisotea o tacha el trabajo de otro, los demás en vez de pararle los pies lo que hacen es pegarse a él para que no les tachen a ellos y
así protegerse. Esto se ha cargado la cultura. Si hay alguien que no es trigo limpio lo suyo sería quitárselo de encima, no darle cabida entre todos, sutilmente, tampoco hay que ser malo, lo que hay que ser es honrado y tener educación, pero la gente no se implica y prefiere mirar a otro lado antes que plantar cara. Convertir al malo en jefe es lo que se ha cargado la cultura en Móstoles. A mí me llegan comentarios de gente que habla mal de mí y a lo mejor solo he pintado una vez con ellos, y ya hablan como si me conocieran, ¿qué coño sabrán de mí? Pues son ese tipo de cosas las que se han cargado esta cultura en Móstoles. Hay que tener ambición, pero de la buena, de la que te ayuda a superarte y mejorar, pero lo otro es envidia y un lastre. Que hayas pintado graffiti en los 80 no significa nada, sí, que serías guay en los 80 pero si no sigues ese argumento no te va a dar de comer toda la vida, te tocará buscarte otro oficio. Yo he elegido que mi oficio sea pintar, y lo pensé muy bien cuando me metí en esto, a pesar de todos los problemas que he tenido. Que muchos de los que me critican tienen su
vida con sus mujeres e hijos y yo soy un desgraciado por elegir esta vida de pintar, que hasta tengo problemas con mi madre y tengo 47 años, me dice que me voy a morir con un bote, pues claro que me moriré con un bote, es que es mi vida, y tengo que luchar por ello porque si no nadie lo va a hacer por mí. Así que mucha gente que se ha acomodado pero le gustaría pintar en vez de ir de frente y decir las cosas claras (y yo le diría pues vamos a hacer esto o vamos a meternos en esto otro o vamos a organizar un concurso…) van por detrás. Yo nunca he sido así, quizá porque tampoco me ha hecho falta, que como siempre he tenido pintura, muros, y lo que hacía falta para estar ahí pues no he tenido que culebrear. Así que eso me hace detestar ese rollo todavía más, porque si algo he aprendido es que con cojones y educación abres todas las puertas. Yo he trabajado con los Matutes, con los más gordos de Madrid, con Antonio Aguilar, con José Román…porque soy educado, tengo cojones y no voy fallando a la peña. Allá ellos.

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¿Cómo entras en contacto con otros escritores a nivel internacional?
Con 17 años me escapo y me autofinancio los viajes comprando hebillas y chupas para la gente, vendiendo pintura (me llevaba los botes del Corte Inglés debajo del plumas), colándome en sitios. Y me fui a París allí empecé a conocer gente, me metí en crews, fui cogiendo nombre, me fui también con los QSC nos hicieron de los CCB.
Y en el año 91 venía Crass, Jon One, Jay One a una exposición en el Louvre y había un concurso de graffiti en Fuenlabrada que organizaba yo que el premio era un viaje a París conmigo. De esa se vino el Morse, el Speek, Retro. Fuimos allí y estaba el Daze (de Nueva York) y un montón de peña… Me presenté al Jon One le dije quién era y me reconoció porque había una foto mía en la tienda Tikaret, que ponía “Mata AC TCK” con el tigre que hice en el centro de Móstoles y que había visto que en el barrio de Banga había pintado con los QSC hacía años allí y me presentó a un montón de gente. Conocí al LOOMIT, estuvimos en casa del As2 (que ahí vino el SPEEK), vi todos sus cuadros y los de Futura, flipé con mil historias y con cómo se habían portado conmigo. Cuando íbamos se repartían para que estuviéramos en sus casas, pintábamos con ellos…nos querían mucho. Me di cuenta de que en esta cultura, si pintabas, tenías una cama, así que empecé a moverme y a invitar a la gente a pintar, pero no con la idea de que luego me invitaran ellos, sino para que a los concursos pudiéramos traer gente de fuera. Teníamos a Montana que nos apoyaba y pagaba los viajes y la estancia la ponía yo, y así podían hacer de jurado en los concursos y podíamos hacer una exhibición. Y así vinieron todos CAN2, Jemeo, el Sid, el Atom, la Dina…los que fueron viniendo. Y con el mínimo presupuesto, es más CAN2 venía con su pintura, 118 botes se trajo y cuando se iba nos regaló los botes. Lo bueno del graffiti es que cuando la peña ve que estas dentro de la historia te acoge y te puedes mover, y hoy en día me siguen invitando, sigo pintando con ellos.

Has pintado en sitios imposibles, ¿cuál ha sido el más loco, o arriesgado?
El toro de Osborne fue bastante locura, lo reúne todo. De pequeño como no conoces el miedo, yo pintaba trenes como loco y me han pillado mis padres, y la policía y me han pegado. Tienes otra rebeldía, pero yo cuando hago el toro de Osborne tengo ya 36 años, acabo de salir de la cárcel, me voy corriendo a mi tienda para pillar al Lobo y le digo –me tienes que hacer un borderline en el brazo- de un boceto que me había
llevado y me dice –Mata, esto son 8 horas del tirón- y le digo –me da igual-. Quería hacerme eso porque mi compañero de celda era un borderline y yo tuve el respeto en la cárcel porque iba con él, que estaba loco y era un quedao y la historia es que se lo debía y me lo hice. Y por la noche, con mi brazo recién tatuado me voy al bar con los colegas para enseñárselo, y porque hacía una semana que había salido de estar preso y quería celebrarlo y nos fuimos al Bola 8, que todos eran skaters, graffiteros, breakers… y le veo a uno una camiseta del toro de Osborne pintado de vaca, y eso me dio la idea. Y yo que estaba deseando salir para hacer una gorda, pregunto si hay algún toro de Osborne en Asturias y me dicen que sí, uno gigantesco en Avilés (25m de largo x 16 de alto). Y estos que también hacen escalada, surf, snow…Allí son muy deportistas, sobre todo en Gijón. Total que me dicen que tienen cuerdas, arnés, cabezal…. Y les digo –chavales, vámonos.-
Me pongo el cabezal y recuerdo que tenía radio, me pongo Radio 3, y me pongo la cuerda y el arnés, me cuelgo un rodillo y me ato un cubo de pintura blanca, y un bote en el bolsillo. Me subo a la estructura arriba y veo que entre la chapa y la estructura quedaba un hueco que si ponía ahí la cuerda el roce de la chapa podía cortar la cuerda, así que ahí metí un spray y lo doblé un poco para que hiciera curva y se mantuviera, y me tiro 2 metros para probar, empiezo con el rodillo y le hago las pecas. Todo esto a las 2 de la mañana. A las 5 le hago las de en medio y las del cuello, pero las del cuello eran una movida porque no había estructura para pintar, solo es una chapa que sale. Así que calculé para dar un salto con la cuerda y salir volando desde el rabo ¡25m!! Y acojonado por si la chapa estaba doblada y me cortaba. Así que di el salto para afuera, tan para afuera que rodeé el toro. Mi colega flipaba. Y para volver lo mismo, otro salto. Todo esto ya a punto de amanecer, yo con las manos empapadas y la humedad que hay allí no podía subir por la cuerda… Y yo ya pensando, a punto de llorar –pero cómo se me ocurre, que acabo de salir preso, esto es patrimonio nacional…-Así que ya solo me quedaba un trozo, y le digo a mi colega –Álvaro, yo calculo que hay unos 3 metros, sujétame me tiro, me atas y vuelvo a saltar- Y así hicimos y nos fuimos.
Al día siguiente avisaron a los periódicos, salió en El País, en El Mundo, en La Voz de Asturias, en la Razón…

¿Cómo ves la evolución del graffiti de cuando empezaste a lo que es ahora?
Yo ahora mismo en el graffiti, aunque me gusta todo, lo único que me hace babear es cuando veo dentro de un mundo tan inmenso y tan variado (que hoy en día se hacen miles de letras y de diseños) no solo no se están perdiendo los estilos sino que se está llegando a más: técnicamente, creativamente… Realmente la evolución en el graffiti la están llevando a cabo pocos, pero de tal manera que es un espectáculo. Ir a ver una pintada de esta gente para mi es como ir al circo de pequeño. Aprecio más la evolución que la pureza, porque la evolución requiere estar por delante (la evolución significa ir a mejor). Para mi es mantener el estilo, la fuerza, la personalidad, y a la técnica darle la vuelta; cuando se junta eso, para mi es GRAFFITI, todo lo demás es pintar cromos, domingueo, ocio… Graffiti es evolución, retorcerlo todo.
La técnica para mi es importante, para mí porque me he obsesionado con ella, para poder hacer lo que quisiera con el bote, pero hoy en día el 90% de los graffiteros no tienen técnica (o no la que quisieran), así que el que la tiene puede meterse en cualquier estilo, eso es un gustazo.

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