La Rencor: aguja y peineta

La Rencor: aguja y peineta

Mari-dramas, extrema, coplera y tatuadora, así es Graciela más conocida como La Rencor. Estuvimos una tarde con ella en Estigma Tattoo y esto es lo que nos contó.

Tú vienes de Bellas Artes y de la ilustración, ¿cómo decides meterte en el mundo del tatuaje?.
Yo vengo de la pintura, soy especialista en técnicas pictóricas. Me metí en el tatuaje por casualidad, por aprender otra técnica más. Me gustaba. Y llevo ya unos 4 años.
Yo era una desgraciada, que dejé de estudiar con 15 años, y con 21 me operan de la rodilla. Como no podía trabajar decidí sacarme el graduado escolar. Y había unas clases de pintura para “maris” me metí ahí y me entró un una obsesión total por la pintura. Entonces para poder entrar en Bellas Artes me metí en un Instituto en Leganés, ¡con 23 años!, que tenía que aparcar el coche dos calles más lejos para que no me vieran las niñas, porque me odiaban, era “la vieja” (iba a clase con niñas de 15 años). Fue muy gracioso porque una vez me pillaron fumando en el patio y me tuvieron una semana castigada limpiándolo.
Después hice el acceso a Bellas Artes, sin saber un poco hacia donde me dirigía y acabe orientando mi carrera a la técnica pictórica, y el tiempo de la carrera lo pasé genial.
Pero lo fuerte vino después, cuando me pongo enferma, me operan de la espalda y tengo que pasar 3 años en una cama. Entonces ya no puedo enfrentarme a formatos de 2×2 metros, que era lo que había estado haciendo, ir a concursos, mover los cuadros por España para adquisiciones… Así que casi por desesperación giro hacia el tatuaje, necesitaba trabajar en algo plástico, pero no podía dedicarme a otras cosas por mi limitación física, y siempre me había gustado el rollo de la carne, lo que representa, que no haya margen de error… Y, salvando las distancias, es una técnica pictórica más, yo me lo he tomado así.

Has optado por un estilo muy característico. Negros, bustos, casi como una plantilla de graffiti, y muy orientado al mundo de la copla y las folclóricas. ¿Cómo decides especializarte en esto?
Cuando yo empecé todo el mundo estaba con el tradi, y a mi el tradicional no se me da bien. O el japonés, o el polinesio, no me quiero meter en algo así porque creo que para hacerlo bien hay que dedicarle toda una vida a estudiarlo…Pensé que lo más cercano a mí era el folclore, y yo que soy pintora, no retratista, empecé a hacer este tipo de dibujos. No es porque fuera lo más fácil, es porque era algo que siendo sencillo a la vez podía ser muy reconocible.
Empecé poniendo brillos en el pelo y lo quité, sombritas en los pómulos…
Pero sobre todo porque me siento cómoda ahí.

Tiraste por el folclore porque además tú eres una amante de la copla ¿Cómo surge esta relación?
La verdad es que no lo sé, porque en mi familia a nadie le ha dado por ahí. Pero a mi siempre me había gustado el flamenco, y me dio por la copla y empecé a investigar porque me parecía una cosa muy visceral, muy pasional y con unas letras muy interesantes.

¿Qué tipo de persona se hace una Lola Flores, o lleva uno de tus tatuajes folclóricos?
Sobretodo maricas, copleras y folclóricas, gente muy exagerada y dramática, o sea: como yo.

Estamos en una época que por un lado hay un revival de lo español, de reivindicar el flamenco y a las folclóricas, Raphael ha sacado recientemente un disco de poner los pelos de punta por ejemplo, pero todavía hay mucha gente que asocia lo español y tradicional a la caspa y lo antiguo, ¿te has encontrado con alguien que pensaba así?
Uy muchísima gente, muchas personas me han dicho -no te metas ahí-.
Compañeros tatuadores que me han querido aconsejar, con su mejor intención me decían -es una temática difícil, ahí no vas a encontrar trabajo, ¿quién se va a hacer algo así?- pero yo como siempre he hecho lo que me ha dado la gana me he ido metiendo ahí, con todo el respeto del mundo, porque lejos de lo que mucha gente piensa, yo no hago esto como gracieta, lo hago porque creo en ello, porque la copla ha sido algo muy grande en España y ya no hay folclóricas como antaño, y quiero rendir mi homenaje.
A la copla se la ha machacado muchísimo, ya no hay programas, ni se sacan nuevos discos de copla o decir que te gusta (el flamenco sí, pero si dices la copla te miran mal, porque se asocia mucho con la etapa franquista), incluso artistas como la Jurado, en los años 90 dejaron de cantar copla y se pasaron a los boleros porque no estaba bien visto.
Está Falete, pero Falete fusiona un poco con flamenco y no me hace tanta gracia, me gusta la copla pura. A mí me gusta el sabor de los años 30, con ese ruido del surco, “los pitos” de Lola Flores que se oyen mientras canta.

Como aquel programa que había antiguamente en la 2 de flamenco, que no era en un plató, era en un patio y salía la gente fumando, tomándose sus vinitos… y el sonido era de patio.
¿Cantares, de Lauren Postigo? Que se rodaba en el Corral de La Pacheca, que es donde todas estas señoras hacían las entrevistas sin pelos en la lengua.

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Volviendo al tema del tatuaje. ¿Has sentido alguna vez que por ser chica se miraba mas con lupa tu trabajo?
Bueno cuando empecé, aunque hubo gente que me aconsejó que no tirara por ahí también hubo mucha gente que me animó y me dijo que tirase por donde quisiera.
Yo no lo hago por ser especial, ni diferente, lo hago porque me sale así. Porque es lo que me gusta y me activa al ponerme a trabajar y considero que es una estética muy bonita.
Respecto a que se mire más el trabajo por ser mujer, yo creo, (espero que no se me echen encima, es solo mi opinión) que una mujer obtenga un éxito de su trabajo de manera independiente, apoyada por un estudio, en mi caso por Pablo Ash, y que triunfe, en este gremio no se lleva muy bien. Yo lo veo así por mi experiencia. Muchos no creen todavía que las mujeres podamos hacer un trabajo serio, si acaso cositas pequeñas.
Y las tatuadoras no hay nada que hagan los tatuadores que no puedan hacer ellas. Bueno sí, ligar más, los tatuadores se las llevan todas, pero por lo demás no hay nada que pueda hacer un hombre que no pueda hacer una mujer y lo mismo a la inversa en cuanto a artes plásticas, ya no solo tatuaje.

Bueno independientemente de lo que alguien transmita en su trabajo, o que una chica pueda captar eso que muchos llaman “sensibilidad femenina” o aportar algo diferente a lo que aportaría un chico. ¿No crees que las chicas puedan estar mas limitadas en el gremio por ejemplo a la hora de montar un estudio?
No, yo en eso no conozco ningún caso. Respecto a la sensibilidad tampoco. Yo lo único que digo cuando me viene una chica a hacerse un tatuaje es -cari, no te pongas el tatuaje ahí porque cuando lleves una prenda de verano te va a caer el tirante del sujetador ahí y eso queda muy feo y te va a tocar ir a todas las bodas con palabra de honor- o -el tatu no te lo hagas un día que estés con la regla porque vas a salir de aquí como si te hubieran dado una paliza- pero fuera de eso, no hay ningún tatu que haga una mujer que no pueda hacer un hombre y al revés.

Por lo que más se te conoce es por tu temática folclórica, tus peinetas y flores, pero ademas de tu estilo te tocara hacer cosas que no te gustan.
Claro que me toca hacer cosas que no me gustan, porque todavía soy una tatuadora muy joven en el gremio y hago de todo, y no tengo ningún problema, lo hago con el mismo cariño y dedicación, pero es verdad que cuando te llega alguien y te dice -Hazme lo que quieras- es una maravilla.
Así que hago de todo, pero es verdad que lo que subo a Instagram es por lo que quiero que se conozca mi trabajo, mi temática.

¿Cómo dirías que ha sido la evolución de tu tatuaje? ¿hacia dónde te gustaría que evolucionara?
Bueno no me pongo las miras muy altas, ni en fama ni clientes, sino en diseños, voy intentando hacer las cosas según me van saliendo. Es verdad que hay trabajos que con el tiempo pienso -ay si esto me hubiera venido ahora y no hace un año- pero esa es nuestra lucha, yo creo que eso nos pasa a todos.

¿Cuál ha sido el tatuaje que mas has disfrutado?
Yo creo que está por venir todavía. He hecho tatus muy guays, que me han gustado mucho, peña que ha venido sin ninguna idea y me ha dejado hacer, gente con una piel estupenda, pero no hay ningún tatu en concreto, son o todos o ninguno.

¿Y el que más odias, que has pensado -jo, ¡otra vez no!- o -por favor, cómo se puede hacer alguien algo tan horrible-?
Odio los malditos infinitos, y ya con un carpe diem dentro… o la pluma que se deshace en pájaros.

Ya habrás hecho algún cover…
Sí, pero no de infinitos, son horribles pero luego la gente los ama.
Pinterest ha hecho mucho daño.

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Cuéntanos ¿cómo llegas a Estigma?.
Yo empecé tatuando en mi casa, como todo el mundo. Me monté mi primera máquina con los vídeos de Youtube de un señor muy majo que enseñaba cómo montar una máquina para principiantes, y me compré un trozo de plástico de estos de silicona para tatuar. La primera persona que se atrevió a hacer de conejillo de indias fue mi ex cuñado, que le pinché la pierna. El diseño estaba bien, era un rollo satánico pero está flojo, porque yo siempre he pensado que si el diseño está bien luego lo que es la solidez se puede arreglar.
Luego conocí a Know y me dejaba bajar a verle trabajar.
Lo que sí me resultó muy duro fue que yo venía de la pintura donde ya había aprendido, luchado por hacerme un hueco y tenía mi trayectoria, me iba bien, y de pronto meterte en un mundo tan complicado, tan cerrado, tan arisco a veces fue complicado para mi porque tuve que volver a empezar de cero, -desde abajo con mi edad-… Es importante darse cuenta pronto de si vales o no porque si no pierdes muchísimo tiempo y dedicación.
Luego estuve trabajando en otro estudio unos meses, que me buscó Know, volví a mi casa y de pronto un día, como conozco a muchos mexicanos me presentaron a Pablo, vio mi trabajo, le moló y me llamó, y aquí llevo 2 años.

¿Cómo es trabajar en Estigma?
Pues muy bien, muy a gusto, es como un taller, yo lo veo así. Entras y ves que es un sitio en el que se trabaja, no son esas cabinas impolutas con todo colocado, aquí cada uno tiene su sitio y trabaja de la manera en que se siente más cómodo. A mi si me cambian de cabina me joden porque ya estoy acostumbrada a cómo está todo, la luz…
Yo he trabajado en talleres de pintura y esto es lo más parecido.
Yo desde luego me considero artesana. El tatuaje es un oficio como pueda ser un ebanista.

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