Mr. Ishy: un killah del corte

Mr. Ishy: un killah del corte

Mr. Ishy lleva tiempo haciéndonos bailar con su soundsystem y sus sesiones bailables en las que mezcla todo tipo de ritmos negros con su particular visión. Además regenta la Pelu Pirata, más que una peluquería, un auténtico centro de operaciones para el underground y la vida del barrio.

¿Cómo te interesas por la música y en particular por las mesas de mezcla?
La primera vez que me intereso por la música fue hace unos 27 años; fui un día al Rastro con mi hermano y me dijo -de todo lo que hay aquí puedes coger lo que quieras-, aún se vendían animales allí, pollitos, conejos, de todo… y me acuerdo que dije que quería un disco, un vinilo y me puse a rebuscar y encontré un disco de Public Enemy, el “91, the enemy strikes black». Lo vi y eso me llevé. Imagina la cara de mi hermano. Llegué a casa, lo pinché en la cadena y dije -joder, ahí hay material de discoteca (risas)-.

Y ¿cómo das tus primeros pasos desde ahí?
Después de una etapa a partir del 96, empecé a pintar y me empecé a mover bastante en jams, en Alcorcón, Móstoles, etc… Cada vez que había un evento de graffiti ahí estaba. Es una cultura muy ligada, el graffiti y el dj. Vi pinchar a Dj Piolo en una fiesta en Alcorcón y estaba pinchando un sonido que yo no conocía, no lo había escuchado en mi vida, ragga jamaicano rollo 90’s brutal y me dije -yo quiero pinchar eso- y pillé unos cuantos discos, algunas cintas y la primera mesa de mezclas. La pillé en el año 98, pillé un pack de 15 vinilos de techno y una mesa de mezclas por 15000 pesetas. Los discos se los vendí a un amigo que ya no está con nosotros, David Marín, para que probase en su casa. Yo en mi casa tenía una mesa muy rudimentaria, con un walkman, con una radio para hacer las búsquedas de frecuencias, un tocadiscos y un lector de CD. Ahí grababa las sesiones como podía, sería el año 98/99.

¿Había algún tipo de cultura alrededor tuyo, gente que estuviera haciendo algo parecido a lo tuyo?
En aquella época había mucha gente dándole al scratch, a la música electrónica, y luego focos, pero muy underground, peña que le daba al rap, pero yo cerca mío no tenía a nadie. Había un colega, al que le compré la mesa y los discos, que era, obviamente, una influencia, pero él pinchaba música electrónica.

¿A qué se refiere el concepto «Soundsystem DIY»?
Esto fue una locura que hicimos en 2007. Cargamos un Fiat Stylo con 100 birras, dos Technics, una carpa para unas 15 personas, un generador y como 200 vinilos. Habréis visto alguna vez en las películas del oeste cuando llegan a un sitio nuevo y plantan la bandera y dicen -¡AQUÍ!-.

Como los colonos.
Eso es. Llegamos a Ortigueira. Había estado el año anterior y había un montón de raves de todos los estilos, pero de reggae y lo que entonces llamábamos ragga no había nada. Llegamos, plantamos la carpa. La primera noche había 200 personas y la última edición que hicimos en 2011 había 2000, o sea que algo bien hicimos.

¿Pedíais permisos o lo hacíais a lo loco?
Yo llamaba al Ayuntamiento todos los años como en mayo o junio. Había un concejal, Fran Rivera, lo juro (risas) y le preguntaba si se podía hacer, y me decía -sí, sí, lo que queráis, mientras lo dejéis todo recogido.-  y era casi la única norma, tenerlo todo en orden, es más, a las 10 de la mañana parábamos la rave, estuviese como estuviese, y decíamos por el micro, “¿queréis que esto siga funcionando? pues a recoger, si no para casa, chavales-  entonces recogíamos, empezábamos de cero y seguíamos hasta las 2 de la tarde o así.

¿Seguís organizando eventos así?
Allí no, la cosa empezó a desmoronarse porque la gente empezó a llevar bombonas de gas, planchas para hacer bocatas, había un montón de generadores. Se iban al pueblo a ver conciertos y dejaban la mierda allí. Entonces se promulgó una ordenanza; vino el Seprona, nos pidieron el DNI y nos dijeron que esos DNIs quedaban asociados a los generadores y que si el año siguiente volvían y volvía a pasar lo mismo nos multarían y decidimos no volver. Pero el formato del Sound System como tal se creó dos años después, 2007. En 2008 volvimos con un sonido mejor, fue cuando Manés, mi hermano de Soundkillah Coruña, uno de los pioneros, fue el que decidió construir el Sound System que es el más veterano de toda Galicia, ahora creo que hay 8 o 10 más.

Soundkillah

¿En qué consisten los Soundsystem?
Consiste en que desde entonces llevo unas 20 sesiones de fisioterapia al año (risas).
Es un sonido artesano. Es el equipo de sonido, pero también se usa el término para denominar a los miembros.

Aparte de Soundkillah has estado o estás en otros colectivos, cuéntanos.
Formo parte de Soundkillah, en formato soundsystem de «reggae original» con Manés y Topa One Ranking; Móstoles Players con Dj Gastón y Little Dhar, y Aparicio Soundsystem con el Sr. Eckro, más enfocado al rock, el ska, surf, boogaloo, etc… esos son mis colectivos.
Siempre he estado metido en diferentes grupos pero a la vez me he mantenido muy al margen. Me gusta trabajar con mucha gente diferente pero prefiero trabajar por mi cuenta. A veces hay algo de beef con otros colectivos, a mí me gusta llevarme bien con todo el mundo, cosa que es imposible porque siempre hay que barrer para casa, pero sí que intento mantenerme muy neutral porque al final lo que hacemos es compartir musical, no hay que tener malas vibras precisamente cuando la música que compartes se basa en eso, en que haya buena vibra, que la gente esté en armonía.
Prefiero ir un poco por libre, colaborando con mucha gente diferente pero con unos patrones. Si voy a trabajar a un local de rap o de electrónica, allí no pincho reggae ni roots, puedo pinchar jungle, drum’n’bass, ragga… tengo distintos formatos pensados para según el sitio donde pincho y el público.

Aparicios

¿Actualmente estás produciendo?
Hice unos cursos y llevo un par de años trasteando pero no llego a arrancar. Little Dhar que está en mi colectivo Móstoles Players con Dj Gastón sí que está creando. Gastón también está investigando. Es un proceso que va desarrollándose según vas conociendo más productores, más música, más tendencias, al final como dj puedes pinchar mejor o peor pero la mezcla ya está hecha, como productor sí que te pide investigar y aprender.

¿Dirías que lo que haces tiene algún tipo de mensaje o es algo más a nivel personal?
Una cosa que intento hacer cuando viajo es empaparme de la cultura sonora de cada país, ciudad, lo que sea. Intento comprender, no juzgar, tenemos la suerte de que los estilos de música son infinitos, puedes empaparte de ellos según tu estado de ánimo, según la hora del día, según dónde o con quien estés. Si estás solo la mejor compañía es la música, que nunca te deja tirado, puedes llamarla cuando quieras y acude, todas esas experiencias crean lo que es el mensaje. Aunque no conozcas al artista, no entiendas la letra pero si un tema te transmite buenas sensaciones, da igual el estilo, Manolo Escobar o Dead Kennedys, el momento es el momento, eso intento transmitir, buena energía y juntar a la gente.

La música hace que te muevas mucho ¿y la peluquería?
Hace unos años me planteé vivir de la música, y pude hacerlo durante tiempo, por lo menos para pagar facturas y el día a día, pero los estilos en los que nos movemos son minoritarios, no da para tener unos ingresos regulares (no ser que estés moviéndote por toda Europa), pero en su momento decidí abrir mi negocio y que la música fuera mi pasión aparte. Por suerte las dos cosas se complementan muy bien, cuando estoy saturado de la Pelu Pirata me voy con Mr. Ishy a pinchar, cuando Mr. Ishy me satura porque está siempre de resaca y la lía parda y aparece lleno de moratones me vuelvo a la pelu que es mi refugio.

Tu faceta de barber también te hace moverte e investigar, ¿no?
Claro, al final de tanto trastear por mercadillos buscando discos, aparte de generar un poco de síndrome de Diógenes, también me enseñó a trastear, a rebuscar de todo, en la tienducha más inesperada encuentras tesoros. Ahora tenemos Internet, trasteas de otra forma.

En su momento te interesaron Freestylers, que no es que fueran superfamosos, pero tuvieron sus 5 minutos de fama con aquel tema con Shirley Basset, “History repeating”, ¿qué me cuentas de ellos y el breakbeat?
Sí, los principios de todo empiezan con el breakbeat. Yo escuchaba un programa nocturno en Radio 3,  Zona 3, alguna noche dejaba una TDK grabando y hubo una sesión que escuché y dije -¿esto qué es?- y era una sesión de Dj Kultür, de Málaga, muy elegante, muy limpio, muchos golpes de batería… Yo ya venía del rollo del ragga y el rap, había tonteado un poco con la electrónica y tal, pero en mi proceso como persona cuando salíamos escuchábamos todo tipo de música. El techno, el progressive, el house, no eran cosas que yo fuera a pinchar y al escuchar esto algo hizo «click», porque servía un poco de puente con la electrónica.

Es un estilo que puede gustar a gente que venga del rap o de la electrónica u otros estilos. Los podías ver juntos en un mismo club bailando esto, o jungle, drum’n’bass, cosas así. Yo no iba a discotecas, pero si iba, era a una donde sonaran estas cosas, como Changó o Valihai.
Claro, solía ser los jueves, en Nature, en el Soma en la planta de abajo, donde estaba Spansul pinchando ritmos rotos. Cuando dos años después, hacia 2002, decido dedicarme a un estilo, llega a mis manos un disco de Freestylers que unía el ragga con la escena de electrónica, breakbeat y drum’n’bass, y me explota la cabeza , eran los tíos que había estado buscando. Ese fue el detonante, cuando decidí seguir una trayectoria, decir -esto me gusta, aunque a la gente en la pista no le mole yo voy a postar por ello-. Y estuve dos o tres años pinchando breakbeat, UK ragga, empezaba el jungle…

¿Qué te traes cuando sales de viaje?
Siempre que vuelvo de un viaje me traigo una resaca del 15 (risas), eso lo primero. Intento traer cosas para la Pelu Pirata, algún cuadro que le compro a artistas locales, ahora apenas compro música. Antes ahorraba durante todo un año y me pillaba un vuelo barato a París, por 70 80 pavos, y me hacía una maleta de distintas cosas. Me gastaba 400 o 500 euros y con eso compraba rap, por ejemplo, para los siguientes 6 meses, e iba añadiendo, y al año siguiente lo mismo.

¿Dejaste de hacerlo?
Sí, hubo un declive en el mundo del vinilo con el Final Scratch, Serato.. todo eso que se llevó al mundo digital, y aunque yo era más purista al final el bolsillo lo nota, y dejé de comprar una temporada y me reinventé, me compré unos cacharros de segunda mano Denom para pinchar con CD.

A mi me personalmente al final me quemaba cargar con la maleta llena de discos y que la gente no lo apreciara o a veces ni siquiera tienen platos en condiciones en los locales.
Cuando fue la fiesta 20 aniversario del Urban me llevé unos 220 vinilos, tres maletas de 7” por años, roots, reggae y una maletita pequeña con 30 lp’s, que es siempre lo último que tengo. Si que sigo comprando dub, de lo que va saliendo para estar al día, hago mínimo una compra al año, sobretodo por el formato soundsystem que lo pide.

Mr. Ishy on a boat party

¿Qué otros estilos te interesan?
Desde hace tres años que volví a cambiar el formato, dejé el cd y pillé el ordenador y una controladora empecé a moverme con el rub-a-dub, un estilo con influencias jamaicanas que se está haciendo en Europa y Estados Unidos, también hay gente emergente en Jamaica, pero es una subcultura que se ha formado en todo el globo. No procede de Jamaica, está influenciada pero es una visión más de lo que tú vives en tu ciudad, en tu barrio… tu realidad no es la realidad de Jamaica. Esto se ha ido gestando en varios países, en Escocia hay mucho, en Francia… y se ha generado esa subcultura brutal porque al final los mensajes que calan en una ciudad calan en otra y lo que nos pasa aquí también pasa en Berlín, es una especie de realidad compartida. Aparte de esto estoy volviendo mucho al drum’n’bass, Subfocus, Chase and Status, ingleses, que vuelven a unir géneros, drum’n’bass, ritmos rotos pero con ese tinte Jamaicano.

Parece que todo lo que importa a nivel callejero viene de Inglaterra, ¿no?
The Streets sacaron un tema hace poco “Call me in the morning” que vuelve un poco a esa época. Hay un grupo que me gusta, Ibibio Sound Machine con unos toques africanos y unos graves muy buenos. También estoy volviendo al hip-hop. Hay una chica que viene del poetry slam, británica, que se llama Kate Tempest, es brutal, fue la revelación cuando salió, el tema «Europe is lost».

¿Cómo ves la industria hoy en día? ¿y la competencia?
Yo veo que para el underground la situación es la mejor, la gente puede hacer lo que quiere sin rendir cuentas a nadie, alquilas un estudio, te vas con tus instrumentos, tus cacharros, con tus colegas y haces lo que te apetece, si luego encima tienes la suerte de que guste, pues has triunfado. Obviamente cuando yo tenía 15 o 20 años. meterte en un estudio, aparte de que casi no había y menos en la periferia, era una pasta. Ponerte a producir con equipos analógicos, creo que el que equipo con el que grabaron el Rapin’ Madrid valía unos 8 millones de pesetas en los años 80. Ahora te instalas un programa cualquiera y te pones a producir en casa y si tienes buen gusto y haces algo diferente, es la mejor época para todo, la época más creativa que ha habido en la historia yo creo. Luego para la industria del mainstream eso va  como siempre ha ido.

La charla va terminando y acaba con un alegato en defensa de un estilo maldito: “la gente ha demonizado el reggaeton cuando llevamos mamando esto toda la vida, King Africa, Sopa de Caracol, Georgie Dan, es todo lo mismo. Al rap le habían estado poniendo filtros 20 años, diciendo que nunca iba a funcionar en España, que decía Joaquín Luqui, por ejemplo, que por nuestras características eso no iba a triunfar, y siempre se ablandaba, como el Príncipe de Bel Air y todo eso, light, y el reggaeton se les ha colado por la puerta de atrás con todo, sin filtros, con el sexo y con todo.
Quiero aprovechar para dar las gracias al Soda porque un día me bajó al coche y me puso a Vico C 

¿A quién no le ha puesto Soda el gran Vico C?. Cuando Unchained tocamos con Non Servium en Vitoria sobre el 98 o así Soda vino con nosotros y nos pasamos el viaje escuchando a Vico C.

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