Conversaciones con Aaron Bueso

Conversaciones con Aaron Bueso
Imágenes cedidas por The Makers

Tras recorrer un camino quizá incierto de búsqueda, Aaron Bueso ha encontrado su lugar como artista. Hablamos con él de ese recorrido en The Makers

Eres la primera persona que conocemos que podemos considerar artista en el sentido más tradicional, alguien que es realmente un pintor no un ilustrador, o que puede vivir en exclusiva de su trabajo.
Otros artistas igual llegan a serlo de rebote o porque vienen de disciplinas similares como la ilustración o el graffiti y luego dan el salto, pero creemos que lo tuyo es algo intencionado, ¿cómo decides que quieres ser artista? ¿Cómo pasas del diseño gráfico a empezar con la pintura?
Yo en realidad pinto desde pequeño. Mi padre toda la vida me dijo que hiciera Bellas Artes, pero yo no le hacia caso porque pensaba que había gente que pintaba mejor que yo. Algo más mayor empecé a pintar para mí, pero fue hace 5 años cuando dije -esto es lo mío-. Tuve un tumor en el ojo y estuve un mes en Suiza, y decidí dedicarme a pintar, porque es lo que realmente me gusta. En realidad mi padre tenía razón, es lo que me llena y creo que algo llevo dentro. Yo hago mis pinturas, que no le gustarán a todo el mundo, para sentirme bien. Cuando pinto me siento bien.

Hemos visto que casi toda la iconografía de tu obra son o retratos o calaveras ¿por qué?
Porque pienso que la cara lo dice todo. En realidad yo me pongo a pintar y no sé que voy a pintar una cara, pero al final siempre me acaban saliendo caras calavéricas.
Quizá tenga algo que ver con lo del ojo, si te fijas los ojos ahora se ven menos pero siempre, dentro de que esto es abstracto, los ojos se ven bastante claros.
Poco a poco las caras se han ido transformando en calaveras, todas tienen la base de cara pero se acaban convirtiendo en calavera, que al final tampoco son calaveras en sí, son mis caras.

En este trayecto hacia la pintura hay un punto intermedio en el que entras en contacto con el mundo de la moda, y tratas con nombres importantes como David Delfín, creas Taha tu marca de ropa y complementos, no sé si por herencia de tu madre, que alguna vez nos has comentado que también es diseñadora de complementos.
Mi madre llegó a tener 20 tiendas lo que pasa que con la crisis se fue a la mierda, pero era de bolsos y complementos de piel. Por eso yo empecé con Taha porque me iba a India con ella y yo hacía los diseños de las cosas que luego vendíamos en ferias.
¿Entonces cómo pasas de este mundo a la pintura?
En realidad creo que todo está relacionado. Con David Delfín hice Sans Titre. Son las primeras camisetas que sacó David Delfín pintadas y eran todo originales. Compraba camisetas militares y las pintaba con un texto. Todo está asociado con Joseph Beuys.
Yo en realidad era un fan de David Delfín, estaba todo el día con él y nos pusimos a pintar, aunque yo en ese momento no pintaba como ahora por timidez pero lo tenía ahí y para mí lo que hacíamos no era moda, era arte, era apoyar a una persona artísticamente. La idea era llevar un cuadro a una camiseta. Cuando empezamos solo nos compró camisetas Ekseption, la tienda de lujo; y Elena Benarroch también apostó por nosotros. Pero a partir de ahí cada uno cogió su camino.

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Una característica evidente de tu evolución es el cambio en el cromatismo. Al principio, aunque la temática y las formas eran muy parecidas, el cromatismo era diferente, no había color, metías casi siempre blanco, muchos detalles en fluorescente, y ahora es todo mucho más oscuro.
Sí, blanco, negro y un foco. Ha sido mi evolución, siempre he tirado por blanco, negro y rojo, es una cosa que tiene mi cabeza, según he ido evolucionando me han ido sobrando los colores.
¿Por qué ese cambio de claridad a oscuridad?
Ya, ahora que todo está bien tendría que ser más claro, pero el trabajo sale así, no tengo pensado cuando voy a pintar algo el motivo concreto que voy a hacer; lo mío es algo que sale solo de dentro.

Eres pintor, pero de esa clase de artista que no tiene miedo a mancharse las manos. Trabajas con muchos materiales y distintas técnicas. Háblanos de esta técnica mixta que empleas.
Cada vez utilizo menos pinceles, utilizo mucho la paleta, las manos, un trapo…si acaso uso el pincel para un detallito…pero los materiales que voy a usar me van saliendo, como si los vomitara. Es algo muy orgánico.
Igual digo -hoy voy a pintar un desnudo femenino- y me pongo a pintar el desnudo y poco a poco voy modificando, quitando, y al final siempre acabo en una cara, no me preguntes cómo. Y si tú rasparas verías 10 cuadros diferentes debajo.
¿Y la manera de trabajar? Porque por ejemplo nos llamó mucho la atención que en el cuadro de las cartas mezclas lo que es la pintura con el papel.
Eso es porque llegó a mis manos. Estuve dos meses trabajando como currito en una obra con mi hermano y estaban haciendo limpieza, iban a tirar todo lo que había en el desván y me preguntaron si me interesaba algo. Vi unas cartas, me puse a leerlas y resultó que eran las cartas de amor de un militar de los años 50-60 a su mujer, encontré un taco y los tuve 2 años en casa, y de pronto un día, cogí una le puse cola y vi que funcionaba y gracias a eso he hecho una colección de 10 obras grandes solo con cartas de amor. Son 8 cuadros en total.

Obras de Aaron Bueso en la galería madrileña The Makers

¿Cuánto tardas en hacer un cuadro?
Los grandes mucho los pequeños solo un rato. Es intuitivo. Y puestos a manchar los grandes pueden ser…no sé 3 meses, o un año. Cuánto mas grande más me cuesta.

Tus obras se subastan en París, algunas de tus obras se han vendido incluso antes de ser expuestas, ¿cómo se vive esto?
Eso es lo mejor que te puede pasar, pero nunca sabes cuándo te va a pasar, es la magia. Las dos veces que he expuesto en París he vendido, a unos precios 10 veces por encima de esto, pero fue una oportunidad en la vida que no sé si alguna vez la volveré a tener. En realidad mi satisfacción no es económica, yo pongo un precio porque tengo que ponerlo, pero a lo mejor viene alguien que solo puede pagar la tercera parte pero veo que realmente le mola y está ilusionado y se lo vendo encantado. Lo más bonito de esta profesión es ver a alguien enamorado de tu cuadro, que le vuelva loco.
Me hace más ilusión vender un cuadrito pequeño a alguien que lo va a valorar y esté feliz con él que a alguien que a lo mejor se deja una pasta pero lo tenga para ponerlo simplemente de decoración.

Háblanos de tu colaboración con otros artistas conocidos como Francisco Argüello
Hace tiempo se me ocurrió hacer una calavera en tres dimensiones, una escultura con alambre. Yo le pasé la calavera y él me la está haciendo de 2 metros y pico por otros 2 metros y pico. Todavía no sabemos dónde la vamos a poner pero hemos preparado una cosa muy pepino para cuando surja. Y Francisco se sale, hace unas locuras que flipas.
Y con Marc Janus hice, en La Neomudéjar, una colaboración con él de 15 días de un cuadro a cuatro manos y es una experiencia increíble.

Imagen del blog de Francisco Argüello

Imagen del blog de Francisco Argüello

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